jueves, 14 de octubre de 2010

sábado, 9 de octubre de 2010

Nuestra complicidad se vuelve imposible de ocultar cuando nuestros ojos se cruzan y nuestras caras mutan, creando inconcientemente sonrisas que denotan cierta picardía
Cual flecha que da en el blanco, él logró instalarse con suma paciencia en lo más profundo de mí. Allí sigue, gobernando con el papel de rey que yo misma le otorgué. Y allí seguirá algún tiempo, porque tantos momentos no pueden desvanecerse con la misma facilidad con la que lo dejé entrar en mi vida.