domingo, 11 de octubre de 2009

Para la serpiente la vida sin amor es un calvario. Para sentirse estimulada necesita pasiones de todo tipo, simultáneas, enloquecidas, novelescas, enfermizas, clandestinas, cinematográficas y descabelladas. Su atracción es irresistible, y no puede vivir sin seducir compulsivamente. Por eso, su vida sentimental decide su destino. Le encanta estar enamorada; cuando quiere enroscar a su víctima es capaz de actos quijotescos, desmesurados, originales y muy rebuscados. Dará y exigirá hasta la última gota de sangre de la persona amada, y no soportará que no le dediquen total exclusividad. Es un artista del amor, sabe como nadie conquistar a quien ama recurriendo a todo tipo de artimañas. Me declaro una serpiente