lunes, 14 de diciembre de 2009

El destino no se elige, está escrito. Pero, se puede cambiar el destino? Se puede marear, confundir, o burlar al destino? Cómo sabemos si lo que estamos haciendo está dicho de antemano o si estamos rompiendo reglas? Las personas tienen el poder de decidir si quieren o no hacer algo, si quieren o no decir algo, pero esas actitudes como van a repercutir en el resto no se puede saber, nadie te lo dice.